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De la cordillera a París: el enoturismo argentino que enamora en Wine Paris 2026
La feria como vidriera mundial del turismo del vino más diverso del hemisferio sur
Wine Paris 2026 no solo impulsa la internacionalización de los vinos argentinos: también conecta al mundo con uno de los sectores más vibrantes y creativos del país: el enoturismo.
Un modelo de experiencias que atraviesa el mundo
Argentina ha logrado posicionarse como uno de los destinos de enoturismo más reconocidos gracias a un modelo único que combina:
- Paisajes extremos: montañas nevadas, valles irrigados, desiertos, bosques patagónicos.
- Arquitectura icónica: bodegas que son obras de arte y símbolos de diseño.
- Experiencias gourmet: restaurantes entre viñedos, fuegos argentinos, cocina de autor.
- Aventura y naturaleza: trekking, cabalgatas, ciclismo, rutas panorámicas del vino.
- Calidez humana: anfitriones que cuentan historias y comparten tradiciones.
Wine Paris ofrece el escenario perfecto para mostrar este universo que va mucho más allá de una degustación.
Un destino que combina vino, cultura y estilo de vida
Durante la feria, touroperadores y medios internacionales descubren que Argentina es un destino de experiencias sensoriales: hospedajes boutique, spas en bodegas, arte contemporáneo, festivales y vendimias abiertas al turismo.
Mendoza, epicentro del enoturismo nacional, se presenta en París como un destino cuatro estaciones, ideal para:
- amantes del vino,
- viajeros gourmet,
- deportistas y aventureros,
- y turistas que buscan paisajes excepcionales.
Un sector que también impulsa inversiones
El enoturismo no solo atrae visitantes: impulsa inversiones en infraestructura, servicios, gastronomía, hotelería, movilidad y tecnología. Wine Paris se convierte, así, en una vidriera para atraer capital internacional a proyectos de desarrollo turístico en las regiones vitivinícolas del país.
Exportar vino y exportar experiencias
Argentina llega a París con vinos premiados, pero también con un mensaje claro: el vino argentino no se bebe solo en una copa. Se bebe mirando la cordillera, escuchando historias y viviendo emociones. Y eso es lo que el mundo quiere explorar.



