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Energía y minería: el plan que proyecta un superávit récord para la Argentina y posiciona a Mendoza como provincia clave
La Argentina se encamina a una transformación profunda de su estructura económica. Así lo expuso el ministro de Economía, Luis Caputo, al presentar un esquema de proyecciones que ubica a los sectores de energía y minería como los pilares de la estabilidad macroeconómica durante la próxima década.
Según estimaciones oficiales, el saldo exportador neto conjunto de ambos sectores crecerá de forma sostenida hasta alcanzar u$s75.000 millones anuales hacia 2035, un nivel inédito en la historia del país.
Este nuevo escenario no solo redefine la macroeconomía nacional: también revaloriza el rol de las provincias con recursos naturales estratégicos, entre ellas Mendoza, que cuenta con potencial minero metalífero, recursos energéticos, infraestructura y localización clave para integrarse a esta nueva matriz exportadora.
Vaca Muerta impulsa la energía, pero el impacto se derrama al sistema productivo nacional
El sector hidrocarburífero cerró un 2025 extraordinario. En diciembre, la producción nacional de petróleo alcanzó un récord histórico de 860.255 barriles diarios, superando las marcas de fines de los años noventa. El núcleo de este crecimiento fue la cuenca neuquina, donde la producción en Neuquén creció 28,6% interanual, consolidando a Vaca Muerta como plataforma exportadora.
El impacto macroeconómico fue directo:
- Superávit energético 2025: u$s7.815 millones
- Exportaciones energéticas: u$s11.086 millones
- Aporte al superávit comercial total: cerca del 70%
Para 2026, el Gobierno proyecta que la energía aportará u$s10.000 millones netos, cifra que crecerá hasta u$s44.000 millones en 2035.
Si bien Vaca Muerta es el epicentro, este proceso genera oportunidades complementarias para provincias como Mendoza, tanto en servicios, logística, infraestructura, energía asociada, como en el desarrollo de proyectos propios vinculados al gas, el petróleo y la transición energética.
Minería: el verdadero salto estructural donde Mendoza tiene un rol estratégico
La minería es el sector que muestra la curva de crecimiento más agresiva a mediano y largo plazo. En 2025, las exportaciones mineras alcanzaron u$s6.037 millones, un 29,2% más que el año anterior y 50% por encima del promedio histórico de los últimos 15 años.
Las proyecciones oficiales indican:
- 2026: u$s6.000 millones
- 2030: u$s15.000 millones
- 2035: u$s31.000 millones
Este salto se explica por la entrada en operación de grandes proyectos de cobre, la ampliación de plantas de litio y un contexto global marcado por la transición energética.
En este punto, Mendoza aparece como una provincia central: posee recursos metalíferos, proyectos en distintas etapas, capacidades técnicas, tradición industrial y una ubicación geográfica estratégica que la conecta con Chile, los corredores bioceánicos y los mercados internacionales.
Precios conservadores, potencial aún mayor
Uno de los aspectos más relevantes del esquema presentado por Caputo es que se basa en supuestos de precios prudentes, lo que refuerza la solidez del escenario:
- Petróleo: 60 usd/bbl
- GNL: 8 a 11 usd/MMBTU
- Oro: 1.780 usd/oz
- Plata: 20 usd/oz
- Litio: 13.230 usd/tn
- Cobre: 10.760 usd/tn
El cobre merece una mención especial: su precio proyectado refleja la fuerte demanda global asociada a la electrificación y la transición energética, y explica por qué será el principal motor del salto exportador minero hacia 2035. Mendoza, con potencial cuprífero, se inserta de lleno en esta lógica global.
Menos dependencia del campo, más valor agregado desde el subsuelo
La reducción del 18% interanual de las importaciones energéticas en 2025, producto de una mayor disponibilidad de gas local y la eliminación de compras a Bolivia, permitió consolidar un ahorro estructural de divisas. Desde hace dos años, toda la producción incremental se destina al mercado externo.
Este proceso marca un cambio de paradigma: la Argentina comienza a diversificar su perfil exportador, reduciendo la dependencia histórica de los precios internacionales de los granos y fortaleciendo sectores intensivos en capital, tecnología e inversión.
El desafío: inversión, reglas claras y protagonismo provincial
El sendero hacia un superávit de u$s75.000 millones no está garantizado. Energía y minería son sectores intensivos en capital, con plazos largos de desarrollo y alta dependencia de la estabilidad regulatoria. La continuidad de inversiones, el acceso al financiamiento internacional y la previsibilidad institucional serán determinantes.
En ese contexto, Mendoza enfrenta una oportunidad histórica: transformar sus recursos naturales en proyectos productivos, empleo calificado, infraestructura y exportaciones, integrándose al núcleo del nuevo modelo económico argentino.
La década 2026–2035 abre una ventana única. La convergencia entre un sector energético superavitario y una minería en expansión acelerada puede redefinir la economía nacional. Y en ese mapa, Mendoza no solo tiene recursos: tiene la posibilidad de ser protagonista.



