Marzo: Mendoza sale al mundo a buscar capital


Marzo puede marcar un punto de inflexión en la historia económica reciente de Mendoza. No por una promesa, sino por una agenda concreta que conecta territorio, recursos y visión estratégica con el capital global. La provincia entra en el radar internacional con una intensidad inédita y, esta vez, con una narrativa clara: producir, exportar y escalar.

La participación de Mendoza con stand propio en la Prospectors & Developers Association of Canada (PDAC) 2026 no es un dato menor. Es la feria minera más importante del mundo, el lugar donde se decide buena parte del flujo de inversión en exploración y desarrollo. Estar allí con identidad propia implica asumir que la minería es política de Estado provincial y que Mendoza quiere competir en serio.

A eso se suma el 7° Foro de Inversiones Mendoza 2026, que consolida una plataforma local para vincular proyectos con capital, y la proyección internacional de Argentina en la Argentina Week 2026, donde el país busca reposicionarse como destino confiable en un nuevo ciclo económico.

Pero la agenda no es solo de eventos. Es estructural.

Reformas que cambian el tablero

La discusión sobre la modernización de la ley de empleo, la revisión de la ley de glaciares, el avance del acuerdo Mercosur–Unión Europea y la profundización de un acuerdo comercial con Estados Unidos configuran un escenario completamente distinto al de los últimos años.

Si Argentina logra consolidar reglas laborales más modernas, previsibilidad jurídica y mayor integración comercial, Mendoza se convierte en uno de los territorios más beneficiados del país por tres razones:

  1. Tiene recursos naturales estratégicos (minería, energía, agroindustria).
  2. Tiene capital humano calificado.
  3. Tiene vocación exportadora histórica.

La apertura comercial amplía mercados para el vino, los alimentos procesados, la economía del conocimiento y, potencialmente, los minerales críticos. La reforma laboral reduce incertidumbre para la inversión productiva. Y la revisión de marcos regulatorios puede desbloquear proyectos que llevan años esperando condiciones adecuadas.

El territorio se conecta con el capital

El capital global no invierte en discursos: invierte en proyectos estructurados, seguridad jurídica y velocidad de ejecución. Marzo simboliza algo más profundo: Mendoza está aprendiendo a hablar el lenguaje del capital.

Pero ahora empieza el trabajo verdadero.

Cuando el territorio se conecta con el capital, la competencia ya no es ideológica, es operativa. Y en esa competencia, los municipios juegan un rol central.

Competencia municipal y regional: cada territorio con su estrategia

Se abre una nueva etapa: la competencia inteligente entre municipios mendocinos por atraer proyectos productivos.

La Ciudad de Mendoza deberá redefinir su rol como centro corporativo, financiero y tecnológico, ajustando normativas urbanas y acelerando procesos para no perder desarrollo frente al crecimiento hacia el sur del Gran Mendoza.

Luján de Cuyo tiene la oportunidad de consolidarse como polo energético, logístico, vitivinícola y de real estate corporativo. La planificación territorial y la infraestructura serán claves para sostener ese crecimiento.

Guaymallén puede profundizar su perfil agroindustrial y logístico, aprovechando su ubicación estratégica y su tejido productivo.

Las Heras tiene una proyección directa en minería y energía, con un rol determinante en el desarrollo de servicios vinculados a proyectos de escala.

Pero la mirada debe ampliarse más allá del Gran Mendoza.

Región Este: agroindustria, logística y escala productiva

La Región Este de Mendoza —con departamentos como San Martín, Junín, Rivadavia y Santa Rosa— tiene una enorme oportunidad en agroindustria, alimentos procesados, economía circular y desarrollo logístico.

Con acceso a rutas nacionales y cercanía a nodos productivos, puede convertirse en plataforma exportadora si logra coordinar infraestructura, suelo industrial competitivo y simplificación administrativa.

El Sur: energía, minería y turismo de escala

En el sur provincial, el potencial es estratégico.

Malargüe está llamado a ser uno de los grandes protagonistas del ciclo minero y energético. Su perfil geológico, su tradición en hidrocarburos y su escala territorial lo posicionan como un polo clave si logra articular infraestructura, servicios y formación técnica.

San Rafael, por su parte, combina agroindustria, turismo y capacidad empresarial consolidada. Puede convertirse en un hub regional del sur mendocino, articulando cadenas de valor y captando inversiones en alimentos, energía renovable y servicios.

No se trata de competir entre nosotros, sino de competir contra otras provincias y otros países. Cada región debe definir su identidad productiva y ofrecer certezas al inversor.

La oportunidad histórica

Argentina entra en un momento bisagra. Si las reformas se consolidan y la integración comercial avanza, el país puede dejar atrás años de estancamiento. En ese escenario, Mendoza está mejor posicionada que muchas otras provincias para capturar el nuevo ciclo de inversión.

Pero la oportunidad no es eterna.

Requiere:

  • Profesionalizar la promoción de inversiones.
  • Desarrollar inteligencia de datos para identificar capital interesado.
  • Generar seguridad jurídica municipal y provincial.
  • Coordinar sector público y privado.
  • Construir marca territorial coherente.
  • Alinear estrategia provincial con estrategias municipales y regionales.

Marzo puede ser el mes donde Mendoza deje de esperar inversiones y empiece a salir activamente a buscarlas, con agenda, estrategia y presencia internacional.

La pregunta ya no es si el mundo mirará a Mendoza.

La pregunta es si cada municipio —y cada región— estará preparado para competir cuando el capital llame a su puerta.

Ese es el verdadero desafío.