Vaca Muerta: qué significa para Mendoza que las inversiones comiencen a activar una cadena de proveedores locales


El desarrollo de Vaca Muerta en Mendoza comienza a plantear una pregunta que va mucho más allá de la producción de petróleo y gas: ¿Cuánto valor económico puede generar esta nueva etapa energética dentro de la propia provincia?

La respuesta empieza a construirse a partir de una articulación cada vez más concreta entre las empresas que invierten, el Gobierno provincial y el entramado empresario mendocino.

La reciente reunión entre el Gobierno de Mendoza, la UTE Quintana Energy-TSB y más de treinta empresas integrantes del Clúster de Proveedores para la Minería y la Energía de Cuyo (CProMEC) muestra precisamente ese camino: anticipar la demanda de bienes y servicios para que las empresas mendocinas puedan prepararse y competir por las oportunidades que genere el desarrollo de Vaca Muerta en territorio provincial.

Del recurso natural a la cadena de valor

Para Mendoza, uno de los principales desafíos consiste en evitar que el desarrollo energético quede limitado a la extracción del recurso.

Una inversión petrolera genera una demanda mucho más amplia: servicios especializados, metalmecánica, estructuras, cañerías, montajes, electricidad, instrumentación, logística, seguridad industrial, servicios ambientales, ensayos y múltiples actividades complementarias.

El encuentro con Quintana Energy-TSB tuvo justamente ese objetivo: que los proveedores locales conozcan con anticipación las próximas etapas del proyecto, sus requerimientos y los bienes y servicios que serán necesarios.

Para Mendoza, anticiparse significa transformar una inversión energética en una oportunidad para cientos de empresas.

USD 44 millones que pueden multiplicar actividad

La UTE Quintana Energy-TSB comprometió una inversión de USD 44 millones para el plan piloto exploratorio en Cañadón Amarillo y completó una campaña de sísmica 3D sobre 202,5 kilómetros cuadrados.

Los resultados obtenidos permitieron avanzar en la planificación de dos pozos piloto, cuya perforación podría concretarse en los próximos meses.

El dato relevante para Mendoza no es únicamente el monto de inversión.

Lo importante es el efecto potencial que esa inversión puede generar sobre el ecosistema productivo: más contratación de servicios, mayor demanda de proveedores, incorporación de tecnología, generación de empleo y desarrollo de nuevas capacidades empresariales.

Ese es el verdadero multiplicador económico que puede producir Vaca Muerta sobre la economía provincial.

Mendoza ya tiene proveedores preparados

Otro de los activos estratégicos de Mendoza es que no parte de cero.

El CProMEC reúne empresas especializadas en distintas áreas vinculadas con la actividad minera, petrolera y energética. Entre ellas se encuentran compañías de metalmecánica, estructuras y cañerías, montajes electromecánicos, obras eléctricas e instrumentación, servicios ambientales, seguridad industrial y logística.

Las 32 compañías que dieron origen formal al Clúster cuentan además con un diagnóstico realizado por la Universidad Nacional de Cuyo sobre capacidades, infraestructura, tecnología y personal.

En conjunto, representan alrededor de 4.000 trabajadores.

Esto permite pensar el desarrollo energético desde otra perspectiva: no se trata solamente de atraer grandes inversiones, sino también de preparar a las empresas locales para capturar parte de esa demanda.

La oportunidad está en la competitividad

Un aspecto particularmente importante de esta estrategia es que la participación de empresas mendocinas no debería depender exclusivamente de mecanismos obligatorios de compre local.

El objetivo planteado por el sector empresario es competir por capacidad, experiencia, tecnología, calidad y precio.

Esto es fundamental para construir una cadena de proveedores sostenible.

Si las empresas mendocinas logran convertirse en proveedoras competitivas de las operadoras que llegan a la provincia, el beneficio puede exceder ampliamente al mercado local.

La experiencia acumulada puede permitirles prestar servicios en Neuquén, otras provincias e incluso mercados internacionales.

En ese sentido, el compromiso expresado por TSB y Quintana Energy para facilitar la vinculación entre empresas mendocinas y el entramado productivo neuquino abre una posibilidad adicional: integrar los ecosistemas empresariales de Mendoza y Neuquén en torno a Vaca Muerta.

Un nuevo mapa productivo para Mendoza

El Gobernador de mendoza Alfredo Cornejo junto a la Ministra de Ambiente y Energia Jimena Latorre de recorrida por Cañadon Amarillo.

El desarrollo de Vaca Muerta también puede modificar el mapa económico de la provincia.

El Sur mendocino, y particularmente la zona de Pata Mora y Cañadón Amarillo, adquiere una relevancia estratégica que puede impulsar nuevas inversiones en infraestructura, servicios, logística y energía.

Pero para que ese crecimiento tenga impacto sobre el conjunto de Mendoza será necesario conectar el territorio con las capacidades empresariales existentes.

Ahí aparece el rol del Estado como articulador.

La ministra Jimena Latorre planteó que el Gobierno no puede decidir qué empresa debe contratar cada operador, pero sí puede trabajar para que los proveedores mendocinos estén preparados para competir y sean elegidos por sus capacidades.

Esta definición es relevante porque establece una lógica diferente: el Estado facilita las condiciones; las empresas deben desarrollar la capacidad para competir.

El desafío: preparar la oferta antes de que llegue la demanda

Uno de los mayores riesgos para Mendoza sería reaccionar cuando las inversiones ya estén en marcha.

La experiencia internacional demuestra que las cadenas de proveedores requieren tiempo para desarrollar capacidades, certificar procesos, incorporar tecnología, conseguir financiamiento y adaptar sus estructuras.

Por eso resulta estratégica la decisión de comenzar ahora a identificar qué necesitarán las operadoras y qué capacidades existen en Mendoza.

El propio Gobierno provincial señaló que la transición desde la explotación convencional hacia el desarrollo no convencional exige fortalecer desde ahora a las empresas de servicios.

La oportunidad no consiste solamente en esperar contratos: consiste en prepararse para poder competir por ellos.

Una oportunidad para inversión, industria y empleo

Desde una perspectiva de inversión, el desarrollo de Vaca Muerta puede generar oportunidades en diferentes niveles.

1. Servicios petroleros

Empresas especializadas en perforación, mantenimiento, ingeniería, instrumentación, seguridad y servicios técnicos tendrán un mercado potencial en expansión.

2. Industria y metalmecánica

La fabricación de estructuras, cañerías, equipamiento y componentes puede convertirse en una de las áreas con mayor potencial para la industria mendocina.

3. Logística

El crecimiento de la actividad energética demandará transporte, almacenamiento, movimiento de equipos y una infraestructura logística cada vez más eficiente.

4. Tecnología

La digitalización de las operaciones, el monitoreo, la automatización, la gestión de datos y las nuevas tecnologías pueden abrir espacio para empresas tecnológicas mendocinas.

5. Servicios ambientales

El desarrollo energético también genera demanda de gestión ambiental, tratamiento de residuos, monitoreo y soluciones destinadas a reducir impactos.

6. Infraestructura

La expansión de la actividad requiere nuevas inversiones en caminos, energía, comunicaciones, servicios y equipamiento.

El verdadero desafío: construir un ecosistema

Mendoza tiene frente a sí una oportunidad que puede ser mucho más grande que una serie de proyectos petroleros.

Puede construir un ecosistema energético y de proveedores capaz de conectar inversión, industria, conocimiento, empleo y nuevos mercados.

El CProMEC busca precisamente acelerar ese proceso mediante la articulación entre empresas, organismos públicos y ámbitos académicos y científicos.

La creación de mesas de trabajo para identificar demanda, analizar la oferta disponible y detectar las capacidades que todavía deben desarrollarse puede convertirse en una herramienta estratégica para ordenar ese crecimiento.

Mendoza frente a una nueva etapa energética

El desarrollo de Vaca Muerta representa para Mendoza una oportunidad para diversificar su matriz productiva y fortalecer sectores que históricamente han tenido capacidades industriales y técnicas vinculadas con la actividad hidrocarburífera.

Pero el resultado no estará determinado únicamente por la cantidad de petróleo o gas producido.

Estará determinado por la capacidad de Mendoza para capturar valor alrededor de ese recurso.

Eso significa contar con proveedores competitivos, infraestructura, financiamiento, capital humano, tecnología, logística y reglas claras.

También significa generar conexiones permanentes entre quienes tienen capital para invertir, quienes operan los recursos y quienes poseen capacidades para prestar servicios.

La reunión entre Quintana Energy-TSB y el entramado empresario mendocino es, en ese sentido, una señal concreta: la discusión empieza a trasladarse desde “cuánto petróleo puede producir Mendoza” hacia una pregunta mucho más amplia:

¿Cuánto desarrollo económico puede construir Mendoza alrededor de Vaca Muerta?

La respuesta dependerá de la capacidad de transformar cada inversión en una cadena de oportunidades.

Y allí se encuentra probablemente una de las mayores oportunidades económicas de la próxima década para la provincia.